Médicos denuncian que “malas condiciones” en centros para migrantes aumentan el riesgo de más enfermedades mortales

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Un grupo de médicos de Harvard y Johns Hopkins instó al Congreso a investigar la muerte de seis niños migrantes bajo custodia del gobierno tras cruzar la frontera con México en el último año, advirtiendo de que las “malas condiciones” en las instalaciones de EEUU están aumentando el riesgo de propagación de enfermedades infecciosas mortales, especialmente la gripe.

Los doctores, que escribieron al Congreso el jueves, dijeron que de las autopsias de estos menores se desprende que al menos tres de ellos, de 2, 6 y 16 años, murieron en parte como resultado de la gripe, una incidencia mucho mayor que en la población general. Las muertes de niños por gripe son raras, dijeron los médicos, y deberían prevenirse, según reporta el Washington Post.

“Las malas condiciones en las instalaciones pueden estar aumentado la propagación de la gripe y otras enfermedades infecciosas, aumentando los riesgos para la salud de los niños”, según la carta, presentada por el profesor de pediatría de Harvard Jonathan Winickoff; los profesores de salud pública de Johns Hopkins, Joshua Sharfstein y Paul Siegel, y dos de los estudiantes de su maestría; y la patóloga forense de San Francisco Judy Melinek.

“Con tantas vidas en riesgo, estos temas son dignos de investigación en el Congreso. Otra temporada de influenza está a la vuelta de la esquina, y hay otras enfermedades infecciosas que representan una amenaza para las personas detenidas. Una acción oportuna es crítica”.

La carta, fechada este jueves, alega que el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Salud y Servicios Humanos, que supervisa la custodia a largo plazo de menores migrantes no acompañados, podrían no estar siguiendo las mejores prácticas en materia de detección, tratamiento, aislamiento y prevención de la gripe.

Sharfstein dijo en una entrevista que con todos los problemas que hay en la frontera sur “la gente puede pasar por alto que los riesgos de brotes que son completamente prevenibles”.

Las preocupaciones de los médicos se producen en un momento en que el gobierno de Estados Unidos ha tenido que hacer frente a una afluencia récord de familias migrantes y menores no acompañados en la frontera, una flujo que ha desbordado las infraestructuras de inmigración del país.

Los niños han pasado días o incluso semanas en centros de la Patrulla Fronteriza que no están preparadas para vivir a largo plazo, y la aglomeración ha llevado a que los migrantes hayan sido encerrados en espacios con forma de jaula y que incluso hayan tenido que permanecer en campamentos cercados al aire libre sin acceso a duchas o camas.

Las autoridades estadounidenses han dicho que están haciendo todo lo posible para cuidar a todos los arrestado, pero han reconocido en numerosas ocasiones que las estaciones de la Patrulla Fronteriza no están diseñadas para manejar la cantidad de migrantes que han cruzado la frontera en los últimos meses. Incluso con la recesión de junio y julio, algunas instalaciones todavía están superpobladas.

Los detenidos con gripe, incluidos los niños, “son tratados según corresponda según las circunstancias específicas”, dijo un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Los niños que dan positivo en gripe son colocados juntos “lo mejor posible” para separarlos de los otros niños, dijo el vocero.

Cinco niños guatemaltecos detenidos por la Patrulla Fronteriza murieron entre diciembre y mayo. Al menos tres de estas muertes tuvieron que ver con la gripe, según los informes de las autopsias obtenidos por el Washington Post. Un sexto menor, una niña de 10 años de El Salvador con antecedentes de problemas cardíacos, murió en septiembre de 2018 después de una larga enfermedad, revelaron funcionarios de la administración en mayo.

Antes de estas recientes muertes, había que ir diez años atrás para encontrar algún caso de un niño fallecido bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza, dijeron las autoridades.

Las instalaciones de la agencia tenían pocos o ningún recurso de atención médica antes de la muerte en diciembre de Jakelin Caal Maquin, de 7 años, y Felipe Gómez Alonzo, de 8. Los funcionarios del DHS luego desplegaron personal médico de la Guardia Costera en las estaciones fronterizas y contrataron a proveedores de atención médica.