Guarura preso ha cobrado varias vidas, relata víctima

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La placa en pleno corazón de Suchiapa recuerda el asesinato de Wílber Jhovany Teco Serrano, de apenas 21 años, el 1 de diciembre de 2002. El asesino es conocido por todo el pueblo, pero por temor a represalias no lo denunciaron: Alberto Consospó, el guarura que causó revuelo este 20 de junio en el centro de Tuxtla Gutiérrez.

Su hermano recuerda cómo se enteró del hecho que le arrancó la vida al tercero de los Teco Serrano, celebraban en un bar el triunfo en un torneo de basquetbol junto con tres más, quienes presenciaron los hechos, Walberto, Julián y Josué.

En el bar, Josué se hizo de palabras con Alberto Consospó, quien al calor de las copas se fue a su casa, sacó una pistola y volvió.

La bala, según los testimonios de quienes presenciaron el hecho, no iba para Wílber, era para Josué, pero falló.

Para ese entonces ya sabían que Alberto se dedicaba a delinquir y a la venta de armas, por eso no lo denunciaron, porque sabían que debía muertes en Copoya, Galecio y Zapata.

Hoy Wílber tendría 39 años y su muerte quedó impune, del hecho hay dos consignas, la placa en la cancha de basquetbol que lleva su nombre y un recorte de periódico donde se da cuenta que Consospó fue detenido, pero en calidad de asaltante y también confeso por el crimen.

Alberto Consospó, con esos antecedentes, figuraba como guarura, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado, de la empresa de seguridad privada Servicios Integrales Pesados S.A. de C.V.

Hoy está detenido y recluido en El Amate, tras haber disparado en contra de una persona en la rodilla, en pleno centro de Tuxtla, en plena tarde, brindando sus servicios de seguridad. (Fuente: Alerta Chiapas)